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francés El francés es el idioma romance más alejado del latín —y de todas las demás lenguas románicas— en cuanto a la pronunciación, aunque en su morfología y vocabulario no se distingue sustancialmente de otras ramas. Mientras leer francés es relativamente fácil para alguien con conocimientos de castellano o italiano, entender el lenguaje hablado es imposible sin haberlo estudiado.

El francés una de las lenguas más influyentes del mundo —unos 300-400 millones de personas lo utilizan como segundo idioma, frente a 156 millones de nativos— aunque está en retroceso frente al inglés.

Unas 64 millones de personas hablan francés como lengua nativa en el ámbito mediterráneo; a ellos se añaden los franceses que hablan occitano en casa pero emplean el francés en todos los demás ámbitos.

Además, el francés es la lengua cooficial de facto en Marruecos, Argelia, Túnez y Mauritania —colonias o protectorados de Francia hasta mediados del siglo XX— donde es el idioma más usado por la élite científica y académica. Numerosos escritores magrebíes prefieren este idioma vibrante y moldeable frente al árabe clásico, prácticamente inmutable. En los cuatro países, los colegios de primaria enseñan francés desde los primeros cursos y el dominio de los universitarios es comparable al habitual en Francia. La influyente prensa de vanguardia marroquí utiliza el francés.

En Siria y Líbano, también protectorados de Francia hasta los años 20, el dominio del francés se limita a las generaciones mayores o las capas muy instruidas, mientras que muchos jóvenes se están decantando por el inglés como lengua de comunicación con el exterior. Rumanía eligió el francés como idioma extranjero de referencia y forma parte de la Francofonía, una alianza política y cultural, promovida desde París, que fomenta el uso del francés y el contacto con la cultura de Francia.

Aunque la variedad dialectal del francés no es grande, su evolución moderna entre ciertos grupos de jóvenes de las grandes ciudades, sobre todo entre los residentes de la periferia y los barrios marginados, ha evolucionado de tal forma, que la comprensión de estas jergas es difícil para las generaciones mayores. Entre ellas destaca el verlan, en el que todas las palabras se pronuncian con las sílabas intercambiadas (verlan es la pronunciación invertida de l'envers, 'a la inversa') o leídas al revés. La introducción de palabras de origen magrebí añade otro elemento nuevo a este habla expandido sobre todo en las comunidades 'beur', es decir inmigrantes magrebíes de segunda generación.